domingo, 24 de febrero de 2008

MUSEO DEL ENCAJE EN TORDESILLAS

Hola Elena.
Conozco el museo y a Nati también.
Opino que una visita al museo merece la pena sin duda, pues esta antigua casa restaurada con mucho cariño y esfuerzo atesora unos fondos muy interesantes de encajes, tanto de bolillos como de otras técnicas. Además, el recinto alberga colecciones de mundillos, bolillos, etc. así como un importante archivo documenal, aparte de ser de vivir en él la propia Nati.¿Qué voy a decir de Nati después de leer los comentarios de algunas de las compis del grupo? Yo la admiro un montón por la magnífica labor que lleva a cabo recuperando y catalogando encajes por toda la Comunidad de Castilla-León con unos medios económicos muy muy escasos, así como por enseñar técnicas que están casi en el umbral de desaparición. Es más, con el ánimo incansable que la caracteriza actualmente está preparando un segundo museo en la provincia de León, en la Sierra de La Cabrera, que tiene previsto inaugurar dentro de dos años, con motivo del próximo congreso internacional de APECYL (Asociación Promotora del Encaje de Castilla y León) que preside y lleva adelante Nati. Te puedo asegurar que merecerá la pena la excursión hasta allá, pues ahora, sin museo, es un entorno impactante.
Parte de los intercambios que lleva a cabo con otras asociaciones extranjeras son interesantes cursos intensivos que organiza periódicamente con la participación de expertas en técnicas poco usuales en España.
Todo esto quizá te suene como una apología de la persona de Nati, pero salvando asperezas, quiero que no solo se la conozca por su particular caracter, sino por la labor que día a día realiza desde hace muchos años (acompañada de infinidad de desilusiones e insabores) por preservar artes que están a punto de caer en el olvido. Mi consejo: céntrate en la visita al museo y en disfrutar de lo que en él se ofrece, nada más.
Ah, y ya que estás en Tordesillas no te pierdas ver sus impresionantes monumentos, en particular el convento de las clarisas y probar los exquisitos dulces que hacen.
Montones de besos,
Maria Greil